Camón (y 2)

Hace algunas semanas comencé mi singladura en la bitácora de esta página hablándoles de los camones (ver https://santospalicio.es/2018/10/30/camones/) y les prometí que haría otra entrada publicando una foto con unos. Lo prometido es deuda.

Como pueden apreciar en la imagen, estos camones están hechos de retales de DM y pino. Los retales en un taller te pueden resolver muchos problemas, sacarte de muchos apuros, servir para multitud de pequeñas tareas. En un taller no se tira nada. En el caso de las plantillas -camones- lo habitual para su construcción suele ser usar las puntas, descartes de madera, etc. que uno tiene a mano. La fabricación ha de ser muy precisa en cuanto a medidas, pero nada en lo que respecta a acabados. En función de si va a ser un camón para una labor puntual o una plantilla destinada a la mecanización posterior en serie, ésta podrá ser hecha con más o menos vocación perdurable.

Como creo les comenté en la anterior entrada, estas plantillas fueron hechas para ayudarme en la labor de encolado de dos piezas en un mueble de asiento. Su función principal será sustentar ambas piezas, una encima de la otra, dejando en medio un preciso espacio en el que ensamblaré unas espigas.

Uno de los procesos, dentro de un taller de ebanistería, en el que más se recurre a los camones, suele ser el copiado de piezas en la tupí – fresadora industrial-. Cuando lo que vamos a fresar tiene una forma curva es habitual hacer primero un camón con esa forma y usarlo luego como base para el mecanizado de la pieza definitiva. Pero aquí hay otro capítulo. Y será otro día.

By |2018-12-16T19:04:04+00:0018 diciembre, 2018|taller, teoría|Sin comentarios

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